
Pórtate bien, no necesito nada más que tu bienestar, lucho por ti todos los días, nos vemos más tarde, son algunas de las típicas frases de las mamás, a las que la mayoría de jóvenes o adolescentes no le prestan atención. Pero siempre vivimos diciendo, "no hay nada como el amor de mamá", contradictorio, pero cierto.
Ellas nunca nos piden nada a cambio, y hacen sacrificios increíbles por sus hijos. Andrea Jaramillo, es una de esas madres incomparables que lucha día a día sin importar el gigante que se le ponga en frente. Su historia no fue fácil, ser madre adolescente, sin estabilidad económica y con miedo a lo que iba a tener que enfrentar, es ahora su enseñanza y su impulso más grande para luchar.
Joven luchadora y como se dice vulgarmente, "llena de vida", ha cambiado sus intereses para sacar adelante a su pequeño retoño. Trabajando como mesera de un reconocido restaurante de la ciudad de Quito y modelo de medio tiempo, son ahora su segundo hogar para cubrir sus gastos y necesidades.
Cuando llega a casa, los cubiertos y los tacos desaparecen, siente paz y tranquilidad de saber que su pequeña hija está ahí esperándola y que cuando sea un poco más grande agradecerá los sacrificios que su mamá hace por ella. A pesar de que no siempre puede darle todo, trata de darle lo mejor y necesario. Como suelen decir, no siempre es blanco o negro, simplemente gris.

Cuantas madres esperan eso de sus hijos, a que los jóvenes sean recíprocos y ya no solo queden en palabras y dichos cotidianos, sino que la sincera frase "no hay nada como el amor de mamá" salga del corazón de sus hijos. Eso es lo que diariamente Andrea deja ver como todas las madres ecuatorianas, la constante lucha, garra, amor y las ganas de nunca dejarse derrotar para sacar adelante a sus hijos a pesar de las adversidades.
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